Un acierto encontrarla. Está rodeada de bosque y tiene unos atardeceres de ensueño, al menos en esta época del año. Estupendamente equipada. La sauna dentro de ella nos ha encantado. Es una cabaña espaciosa y con un silencio increíble. Por las noches sin nubes podíamos ver la osa polar. Teníamos dos ardillas en los árboles de al lado y las vacas verlas pasear desde la cabaña eran una maravilla. Además disponíamos de una pequeña bbq. S. fue una anfitriona genial y amable. Nos ayudó en todo.