No se han cumplido nuestras expectativas. Qué lástima. Y que conste que Fuerteventura siempre es bien. No es la primera vez que estamos en la isla hermana porque es un paraíso y un lugar que invita al descanso y a la desconexión.
La cuestión es que se nos ha vendido humo. Para el precio tan excesivo. Hemos estado cuatro días. Villa Senda del Majorero no es, ni por asomo, lo que se muestra en las fotografías. Dista mucho de una casa limpia y adecentada. Nos sobraba mucho polvo en unos muebles nada prácticos, el mal olor de los muebles viejos de la cocina y de las neveras. Como si hubieran estado mucho tiempo cerrados. Y el ejército de hormigas pululando por las encimeras desgastadas y rotas.
Sus dueños, una alemana y un canario, no fueron nada amables y no supieron respetar la intimidad de mi familia. A la hora de la salida que no fue la apalabrada en su momento, entraron para fiscalizar la vivienda y comprobar que todo estaba en su lugar.
Entiendo que pueda haber inquilinos e inquilinos, pero también, dueños y dueños.
Lo tenemos claro. Allí, no volveremos. Así que, piénsenlo bien antes de ir.