Hemos estado dos semanas tres personas y tres perros en la casa rural de Narvalaz en el mes de septiembre. La casa reunía todos los requisitos necesarios para pasar unos días inolvidables, como teníamos la casa para nosotras solas disponíamos de baños en cada habitación lo cual nos pareció un lujo. El entorno es maravilloso, la casa está situada en un lugar estratégico para excursiones, tanto en Navarra como en Francia, cuya frontera está a tan sólo tres kilómetros. Y que decir de su propietario, Peio, tuvo mucha paciencia con nosotras elaborándonos rutas para los quince días que allí estuvimos, siempre atento a todo lo que necesitábamos, algunas mañanas nos sorprendía con el desayuno preparado en la cocina, nos ha cuidado en todo momento hasta el punto que un día que ibamos a hacer la ruta por las crestas de Irati y nos sorprendió una fuerte tormenta estando sin cobertura nos estuvo llamando preocupado hasta que consiguió contartar con nosotras. Y como cocinero "chapó", exquisita la cena que degustamos el fin de semana que llegamos. Recomendable la estancia en esta casa rural cien por cien. Gracias Peio por todo, no te olvidaremos.