El lugar está en el sitio perfecto. Cruzar la calle y llegar a la playa, a la vez que está al lado del casco histórico y de un montón de restaurantes. Hay mucha oferta hostelera.
Las ventanas no cerraban bien y las persianas tampoco, por lo que entraba luz por la mañana bien temprano. El váter pingaba algo de agua por abajo y estuvimos una semana sin poder ver la tele hasta que arreglaron la antena. Tampoco había cubo de basura...nos tuvimos que apañar con un valde.