La casa es tal y como se ve en el anuncio. Muy confortable y cuidada. Es sencilla y todo a mano. Los detalles bien pensados. Se nota que es una casa vivida. Nos han recibido muy bien ( incluso nos regalaron el cotillón de fin de año lo que agradecimos mucho porque se nos había olvidado). En todo momento han estado disponibles por si necesitábamos algo, aunque no ha sido necesario. Hacia mucho frío, pero la casa estaba confortable con la salamandra. Y detalles bonitos que la hacen singular. El tamaño ideal para los cuatro que fuimos. El entorno es magnífico con muchas actividades que hacer. Grandes paseos por las medulas, o la magnífica catedral templaría en Ponferrada . Una pena no poder hacer la ruta de los manantiales que por las lluvias no era recomendable. Pero nos queda como razón para volver. Nos hemos sentido muy a gusto, como si fuera nuestra propia casa. Es muy recomendable para esas escapadas del estrés de las grandes ciudades.